| ARTÍCULOS |
|
|
|
| Sala de Audición |
100 conciertos de Los Viernes... No existen muestras de sonido disponibles
|
|
|
| |
| |
|
|
|
100 conciertos de Los Viernes... |
|
Leído 203 veces desde: 01-03-2010 |
Mara Aranda : 100 conciertos de Los Viernes... |
|
Desde 2006, hace ya cinco años, se suceden ininterrumpidamente los conciertos en el museo etnográfico El Caserón de San Sebastián de los Reyes. Pero hoy es una fecha especial, se cumplen los 100 conciertos y se inaugura la novena edición de este afortunado ciclo.
|
Pablo García nos recibe de nuevo y nos cuenta, mientras nos hacemos un café, que hay muchísima expectación para esta noche. Después, cuando salimos al escenario, constatamos que las sillas de la sala se han quedado cortas y hay gente sentada hasta en las escaleras de subida al primer piso.
El espacio donde se sitúa el escenario es el vestíbulo de columnas del museo, una antigua casa de labor con todas sus dependencias típicas documentada en la segunda mitad del siglo XVII, y los “camerinos” habilitados son una de las salas, la que reproduce la cocina, donde una señora de pelo blanco que nos da la espalda está cuidando el fuego del hogar. A pesar de estar al lado de los fogones hace frío. Esta semana han vuelto a bajar las temperaturas en toda España y justo ahora que se nos ha ido el sol, se hace mucho más patente; en la calle ya no se puede estar. Yo tengo frío, tengo especialmente frío y me refugio en mi abrigo, de pura lana, que no puede hacer más esfuerzos por calentarme el cuerpo sin conseguirlo; ni siquiera los dos pares de calcetines, ni los guantes de piel.
Josep-Maria y Manolo, que han llegado unas horas antes desde Barcelona en tren, ya han estado ensayando; el arpa y el contrabajo, ya desvestidos, y los papeles de partituras, el afinador, encima del arcón antiguo de esta casa, cuyas paredes ya han escuchado muchas notas, muchas tonadillas, tantos ritmos marcados con instrumentos percutidos. Puede que no, pero también puede que sí, y que todo o parte de ello no se vaya, que sea absorbido de alguna manera por estas paredes, por las telas del mantel de la mesa, los poros de la madera de este viejo baúl comido a mordiscos por el tiempo sobre el que descansan los bártulos de los músicos.
La prueba transcurre sin problemas y el concierto comienza puntualmente a su hora, con periodistas, programadores, colaboradores, otros grandes músicos, gente del “mundillo”, y por supuesto seguidores y aficionados, incluso familia, amigos todos. El escenario se nos queda pequeño entre las percusiones grandísimas de Diego; sólo el davul ya ocupa el espacio de una persona. El arpa también es “toda una señora", y nunca mejor dicho, elegante, con sus cabellos larguísimos siempre bien peinados, y así va de orgullosa, protegida y acompañada, agasajada y consentida por su hombre, “todo un caballero", Josep-Maria. El contrabajo también nos merma espacio sobre las tarimas, alto y delgado, como su padre. Al final nos tocamos casi instrumentos y cuerpos, sentimos la respiración de las pieles de los panderos, el temblor tenso de las cuerdas de acero, el aire que desplazan dulzainas y gaita, “sac de gemecs" o "saco de gemidos”, que es como la llamamos en nuestra lengua materna, el roce de los tejidos al definir el movimiento que acompaña el tocar. Tan cerca unos de otros y con el abrazo de los focos dispuestos, debería tener algo de tibiedad ya en el cuerpo, pero sigo fría, como una casa con las puertas y las ventanas abiertas de par en par en pleno invierno.
Vamos enlazando unos temas con otros, se suceden fandangos, que querrían verme en danza pero por prudencia no me la desatan, que si me muevo un poco más de la cuenta corremos el riesgo de estropear tan aderezado escenario; y cantos de trabajo, los que cantaban nuestros abuelos para acompañarse en el terruño; danzas de gigantes y enanos, romances que las bocas han cantado y contado desde quién sabe cuántas noches de cuántos años; y el público aplaude agradecido y nosotros agradecidos quedamos. Y siempre lo digo, y si no lo digo lo pienso, que no es más lo que al auditorio damos que lo que nos dan ellos a nosotros. Si no hay reciprocidad, nuestro trabajo no tiene absolutamente ningún sentido. Los unos hacen posible que los otros existamos.
Se nos va acabando la noche y el concierto, el público aplaude y canta las canciones en catalán. Definitivamente algo está cambiando en estas Españas nuestras y siento que nuestros corazones y los brazos, las cabezas y los ojos están como locos, bombeando sangre y haciendo cabriolas con la energía, recibiendo toda esa información, todo ese sentir compacto que nos viene desde el patio de butacas. Debería estar sudando, pero me sube un frío desde los pies, que no descalzos, hasta el centro del vientre. Ayer a estas horas se me llevaban al niño que esperaba, que tendría que estar ahora aprendiendo ya estas melodías antiguas en mi vientre fecundado. Temía que me hubieran mermado las fuerzas con las sangres perdidas, pero no me faltó nada, me sentí acompañada y como siempre, y perdónenme la confianza, madre de una familia numerosísima.
Muchos saludos, besos y abrazos después del concierto, mientras la despedida nos van dando. La sala se va quedando vacía muy poco a poco, la gente no tiene prisa por salir.
El viernes siguiente, otro viernes de la tradición, estará sobre este mismo escenario otro cantor, otros tocadores y otro público. Cada uno con sus glorias y sus miserias a cuestas, seguro que todos ellos dispuestos a repetir el ancestral hecho catártico que no sé si todo lo cura, pero en todas las tradiciones se recoge que ha hecho milagros.
Dedicado a todos ellos, los hacedores de los 99 conciertos que nos precedieron:
Alfredo Valero y Carlos Blázquez Alberto Jambrina y Pablo Madrid Aliara Aljibe Almudena López Ana Alcaide Andaraje Artur Blasco Asociación Etnográfica Bajo Duero Asociación Trovera José Travel Montoya “El Repuntín” Astí queda ixo Balbarda Begoña Olavide Benito Cabrera y José Manuel Ramos Bufacalibos de Biella Nuei Camerata Cervantina Campana de Auroros de Nª Sª del Carmen de la Hermandad de las Benditas Ánimas de Patiño Cantollano Carlos Beceiro Carlos Beceiro y Diego Galaz Carmen Gabriela Lozada Carrión Chema Fraile y Eliseo Parra Chema Puente Cigarra Colectivo Yesca de Música Tradicional Daniel García de la Cuesta Danzaina Davide Salvado Dulzaineros del Bajo Aragón Eduardo Paniagua El Caracol Andador Eliseo Parra Esperanza Martín Montes Fernando Ortiz y Llanos Monreal Gabriel Calvo Germán Díaz Héctor Braga Hato de Foces Helena de Alfonso Hexacorde + Vanesa Muela Ismael Javier Barrio y Fernando Llorente Jaime Lafuente y Arturo Manzano Jaime Muñoz Jorge Mochales y Luis Barbolla José Antonio Alonso José Luis Gutiérrez “Guti” José Manuel Castellano y Julián Vaquero Juan Mari Beltrán Juanma Sánchez Julio Martín Benayas y Jorge Mochales L’Alma La Chaminera Lantz Lizgairo Lombarda Los Músicos de Urueña Los Talaos Luétiga Luis Delgado Luis Martín Luis Paniagua María Luisa García Miguel Manzano José Ramón Cid Cebrián Magali Rebollar Manuel Luna Manuel Luna + Brena la Música Mario Correia Mayalde Michael Lee Wolf Mielotxin Miguel Cadavieco Miguel Afonso Misa Solemne de Andavías Madaen al - Andalus Neocantes O’Carolan Orbela Paco Díez Pep Gimeno “Botifarra” Rafa Martín y Miguel Nava Ronda de los Llanos Salvador Cacho y Rodrigo Martínez Son del Cordel Tahona Trío Vaamonde, Lamas & Romero Trencaclosques Trío Andana (Manuel Naranjo, José Cabral y José Aibor “Güibo”) Tuenda Umbría Vallarna Vanesa Muela Vigüela Vino de la Casa Xarnege Xuacu Amieva... y especialmente a nuestro anfitrión, Dios y la política nos lo guarden por muchos años, Pablo García Rayo.
|
|
|
|
Mara Aranda |
|
|
|