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José Tomas Sousa y Víctor Asensio No existen muestras de sonido disponibles
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José Tomas Sousa y Víctor Asensio |
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Leído 948 veces desde: 24-05-2008 |
Acetre : José Tomas Sousa y Víctor Asensio |
“Se puede fantasear con la música, se puede jugar con ella, sacarla del museo”
Acetre, más de treinta años en activo, siete discos editados en dos etapas radicalmente distintas y sin duda, máximo referente musical en Extremadura. Una vez que han pasado unos meses desde la aparición de “Dehesario”, su último disco, es el momento de sentarse a charlar sobre este trabajo y en general sobre la labor del grupo.José Tomás Sousa y Víctor Asensio concedieron una entrevista en profundidad a Tierrafolk, que tenemos el placer de ofreceros.
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Pregunta: Entre los discos De Maltesería y Canto de Gamusinos se produjo un cambio de estilo y una renovación total de la formación. ¿Qué pasó? ¿Qué recuerdos os quedan de la primera época?
José Tomás Sousa: Llega un momento en que a uno le gusta un poco menos lo que está haciendo en el escenario y decide cambiar. Habíamos llegado ya a todo lo que se puede hacer, rondas, jotas y fandangos, al máximo nivel, ya no podíamos hacerlo mejor. Entonces decidí no solamente atenernos a las cosas tal como las recogíamos, con pequeños arreglos muy simples, sino que personalmente quería darle aire a la imaginación y crear con una base tradicional. Ya no me encontraba a gusto solo haciendo rondas o jotas tradicionales, el escenario no me motivaba ya tanto a hacer ese tipo de música. Quizás fue también un poco por investigar, por cambiar, sobre todo porque habíamos llegado ya a un tope de calidad en lo que habíamos hecho hasta ese momento y ya no podía ser superado. Tengo recuerdos muy buenos de la primera etapa. Sin esa primera etapa, anterior a Canto de Gamusinos, no habría existido esta segunda parte. Eso fue la base de todo, fue una época que recordamos con mucho cariño, una época muy ingenua. Simplemente, nos divertía hacer lo que hacíamos y nos creíamos un poco responsables de recopilar y salvar la tradición. Pensar que la música tradicional está también para hacer cosas más creativas e imaginativas con ella, no solamente recopilar, no solo es bueno, sino que consigue que siga viviendo, que es lo más importante.
P: En aquella época yo os llegué a ver en Folk Segovia, en el Torreón de Los Lozoya.
José Tomás Sousa: Ahí estábamos en ese momento de cambio.
Víctor Asensio: Cuando yo entré, fue precisamente porque hubo miembros del grupo que se iban. Entró gente muy joven, porque yo tendría veintidós años y entré con mi prima Raquel [Sandes], Eduardo [Mira] con el acordeón, que era un crío de quince años. Entonces entraban instrumentos nuevos; yo entré a sustituir a la flauta, pero también tocaba el clarinete.
José Tomás Sousa: En la primera grabación teníamos acordeón, pero no estaba fijo en la formación. Y también había flautas, que es lo que venía a tocar Víctor, pero clarinete no. Sin embargo en Extremadura había mucha orquestina a principio de siglo, con violines, con clarinetes.
P: ¿Sabes si alguno de los componentes que dejaron el grupo sigue en la música?
José Tomás Sousa: De los principios, no, pero sí gente que se ha ido después, que está en el mundo del pop. Del principio quedamos solamente dos, Antonio Leyras y yo, los demás se han ido.
Víctor Asensio: Ha pasado mucha gente por el grupo.
P: Entre el disco anterior, Barrunto, y éste, ha habido también cierta evolución. ¿Creéis que habéis llegado ya al estilo que queríais?
José Tomás Sousa: Cada disco es del estilo que queremos en ese momento, pero con el tiempo se va evolucionando. Cuando hicimos Barrunto o cuando hicimos Canto de Gamusinos, creíamos que lo que había que hacer era eso. Creo que aparte de darle un poco de optimismo a nuestra música -se han buscado no solamente temas tranquilos, sino también otros más movidos, temas portugueses, más de la saudade, lo que podría ser, entre comillas, fado-, hemos aprendido de la experiencia. Uno con la edad también va teniendo las cosas más claras, y yo veo que éste es un disco maduro.
Víctor Asensio: En cuanto a la composición y a los sistemas de trabajo, hemos ido aprendiendo, tanto en el sistema de preproducción como en la producción o en la grabación en la mezcla, en mover el disco. En todo lo que se mueve después de ese pentagrama escrito hemos ido evolucionando y lo hemos ido perfeccionando. Este disco ha sido mucho más cómodo de grabar que el anterior, porque tenemos lecciones aprendidas, pero hemos aprendido mucho grabándolo, vamos subiendo peldaños disco a disco, en todos los aspectos, desde José Tomás en la composición, a todo el grupo a nivel de producción.
P: ¿En qué os habéis inspirado para realizar este trabajo, tiene algún hilo conductor?
José Tomás Sousa: Se intenta. Si algo me gusta de la música tradicional es la variedad que hay y la posibilidad de hacer cosas diferentes. No me gustaría haber hecho un disco monótono por buscar una unidad y que todos los temas tuvieran algo en común y se parecieran. Intento que cada tema sea diferente dentro de su esencia, y en este caso hemos elegido la dehesa como hilo conductor temático. Algunos temas se inspiran en elementos de la dehesa, como animales, plantas o personas, en los pueblos de la dehesa de Extremadura, pero también en el mismo tipo de arreglo, las mismas fuentes en que nos estamos basando, la misma región. Creo que hay una serie de elementos que van a dar una unidad a este disco, tanto la fuente donde se cogen los temas como la idea de la selección de los mismos temas, en este caso dedicados a la dehesa. También los instrumentos de la formación, que llevan en una dirección, pero queremos que cada tema sea algo individual, aunque luego lo metamos todo en la misma caja.
Víctor Asensio: Son episodios, no capítulos.
T: Acetre es un referente en Extremadura y también fuera, hacéis innovación y hacéis tradición ¿Hacéis trabajo de campo para la recopilación de temas?
José Tomás Sousa: Siempre hemos hecho trabajo de campo, desde el principio. De hecho, Acetre surgió cuando se juntó un grupo de amigos tocando la guitarra, y como en casa mi abuela me cantaba cosas antiguas, sentí curiosidad también por otras señoras que cantaban, amigas de ella, y así empezó Acetre. Siempre hemos hecho trabajo de investigación, aunque alguna vez hemos metido trabajos de cancionero, pero muy pocos temas. Casi todos los hemos escuchado de primera mano o en fiestas: La Alborada de Jarramplas, por ejemplo, que en la misma fiesta del 20 de enero la gente está cantando por las calles; la Capitana de Villanueva de la Vera; el Peropalo de la Vera; la Alborada de Fregenal de la Sierra o los Auroros de Zarzacapillas. Creo que esto es lo más interesante, además de tener tu punto de vista personal, porque aprendes mucho. Para un tema que seleccionas tienes que rechazar muchísimos más, que a lo mejor no te cuadran dentro de la música que quieres hacer, o no tienen la calidad, porque esa idea de que en la música tradicional todo es bonito, no es cierto. Hay temas más bonitos y otros menos, como en todas las cosas, pero los que perviven son los más bonitos, los que tienen más calidad. Para mí es una escuela estar grabando, estar con la gente. Me gusta mucho hablar con la gente mayor, no solo que canten, sino que te cuenten cosas suyas, porque hasta que te cantan pasa su tiempo.
P: Una de las características destacables de Acetre es la utilización de las voces, con un estilo que se reconoce de inmediato. ¿Podría ser que esa forma de utilizar las voces llegara a cansar?
José Tomás Sousa: De momento no hemos pensado ningún cambio, porque nos gusta. En Acetre, las voces de las mujeres se utilizan de dos maneras, a solo o en coro en los temas portugueses, donde hay mucha carga expresiva que no podrían expresar dos mujeres juntas. Se utilizan mujeres cantando al unísono, en temas generalmente rituales. Hablo de los Auroros de Zarzacapillas, por ejemplo, o las Purificadas de Monroy, Jarramplas y muchos más. Y es que en Extremadura las mujeres cantan a coro, aunque parezca que solo cantan así las mujeres gallegas o las marroquíes, pero también se canta así en Extremadura, por ejemplo en Arroyo de la Luz, y hasta en Villanueva de la Vera, donde van cantando las señoras por la calle, con ese tipo de afectación nasal, que es lo que hemos querido buscar, con lo que intentamos retrotraernos a épocas y a tipos de canto más antiguos. No podemos cantar un canto grupal de ahora mismo con una voz de cantautora, y tampoco con voces colocadas para ópera o música clásica. Intentamos imitar ese sonido de las mujeres mayores cuando cantan en conjunto, y creemos que ese tipo de canto es una característica peculiar. Ese canto grupal nasal solía desarrollarse de esa manera porque cantando con esa nasalidad se aguantaba mucho más, no se cansaba la garganta, sobre todo para ceremonias que eran eternas, procesiones, auroros, que duraban horas y la gente iba todo el tiempo cantando, creo que inteligentemente, y otra gente lo opina también.
Víctor Asensio: Es impresionante ver una procesión de éstas, como la Capitana en Villanueva. La mezcla de lo religioso con lo profano te pone los pelos de punta, cincuenta mujeres cantando a coro, todo al unísono. ¿Cómo llevas eso al escenario? Es imposible, no puedes, pero sí intentas acoplarlo un poco a tu música.
José Tomás Sousa: Y lo de llegar a cansar, no sé, como todo. Igual te puede llegar a cansar una flauta o un acordeón.
Víctor Asensio: Tampoco es que entre nosotros lleguemos a pensar ese tipo de cosas, de hacer algo para que no canse. Hacemos lo que nos apetece, y luego a la gente le gusta o no.
José Tomás Sousa: Hacemos lo que nos gusta, hay muchas formas de hacer canto y nosotros hacemos varias. Hay voces incluso a dúo, en este disco. Yo prefiero una voz solo, y no meter voces diferentes en la melodía, porque el canto tradicional tiene solo una voz. Y luego ahí tenemos el referente masculino, los coros alentejanos, estos hombres que se ponen todos a cantar en la misma voz, pero nunca hemos probado, porque en los coros de hombres nunca hemos tenido éxito. Los chicos siempre han sido solistas, pero las chicas sí que cantaban mejor y por eso lo intentamos destacar. Creo que ya es casi una característica del grupo, como tú decías al principio, nos identifican ya por ese tipo de canto. Yo lo veo como una seña de identidad de la música extremeña, y de la misma fiesta, ese tipo de canto.
P: En mi opinión, tenéis unas estupendas voces solistas en Ana Márquez y Raquel Sandes, pero quizá no se prodigan demasiado.
José Tomás Sousa: Hay canciones que se prestan a solos, porque las canciones a coro no tendrían el mismo efecto con solistas, por ejemplo, Rama de Alecrim, A Rola, Amores Corridiños. Hay tres o cuatro temas que tienen solista, yo creo que más o menos está un poco equilibrado. Es también por una cuestión estética, no solamente tradicional.
P: Uno de los temas que más nos han gustado del disco es “Arandillo”, por ser un acercamiento mayor a la forma tradicional de cantar y de interpretar.
José Tomás Sousa: Sí, en Arandillo, salvo la introducción de Germán Díaz con la zanfona, algunos intermedios con flauta y algunas cosas que hemos puesto, las percusiones y las voces son la forma más aproximada a la música tradicional extremeña. Además de la flauta de tres agujeros, la percusión es lo más particular en Extremadura. Los toques de percusión y la voz es básicamente lo que encontramos cuando vamos a recoger cantos, en este caso cantos de matanza, como en Arandillo recogido en Fuente del Maestre. Todo lo demás son añadidos y alejarnos un poco de la tradición que buscábamos antes. Este tema pedía esa simplicidad y el efecto que produce se debe a lo simple que es, porque la melodía es muy bonita y tiene el efecto de un mantra, como una espiral que se va repitiendo, en una forma muy ancestral.
P: Nos llama la atención que hayáis introducido dos temas en un dialecto portugués que se habla solamente en Cedillo.
José Tomás Sousa: Olivenza y Cedillo son pueblos fronterizos y conocíamos a gente de Cedillo que quería recuperar las canciones de su pueblo. Me puse en contacto con Joaquina Roque, que había hecho un cancionero de Cedillo y su comarca, me estuvo cantando las canciones y grabamos en su pueblo una serie de coplas, intentando recuperar esa variante dialectal del portugués que ese habla allí. Fue una casualidad encontrar en Extremadura a alguien más que cante en portugués, porque parece que solamente se nos achaca eso a los de Olivenza. Nos llamó mucho la atención por la variedad dialectal, que suponía otra forma de interpretar el portugués. En Olivenza se habla un portugués un poco distinto del portugués lisboeta estándar, con muchas de las variantes del portugués alentejano, sobre todo en las terminaciones de las palabras. Por eso nos sorprendió mucho encontrar a alguien más que se preocupara de cantar en portugués. Joaquina Roque y su hija nos cantaron una serie de canciones que estaban recogiendo ambas en el cancionero y, como siempre pasa con estas cosas, teníamos un poco de miedo al hacer una versión sobre sus temas tradicionales, de cómo lo recibiría la gente. La respuesta fue satisfactoria al máximo, han venido a nuestros conciertos y nos dijeron que habíamos dignificado la música que ellos estaban intentando conservar, que le hemos dado una promoción a su pueblo que nunca habrían imaginado. Estéticamente les gustó, porque se mantenían las melodías tradicionales junto a otros arreglos, otros lenguajes diferentes, pero se identificaban.
P: ¿Está vivo el dialecto allí, la gente lo habla?
José Tomás Sousa: Algunas mujeres mayores sí lo hablan, pero en general se habla en portugués solo algunas palabras. Sin embargo, la gente se lanza a cantar en portugués, porque a las nuevas generaciones quizá no les interesa como palabra, pero sí como vehículo para la música.
P: Y el castúo, ¿se conserva en alguna parte de Extremadura?
José Tomás Sousa: El castúo no existe como lengua hablada viva, se han escrito algunas obras en castúo, pero haciendo coincidir una serie de palabras y vocablos que son comunes a zonas de Extremadura. No soy lingüista, pero ahí están los escritores, que han cogido esas palabras y las han unido dentro de obras literarias, que pueden tener un gran valor, pero como idioma que se pueda hablar, como lengua, nada. Si acaso, como un dialecto o como formas de habla de algunas zonas, pero nunca en conjunto. Yo no me siento identificado con eso, porque no se habla en Extremadura.
Víctor Asensio: No hay una gramática, ni una base, ni una estructura…
José Tomás Sousa: Es más bien una colección de palabras, por eso nosotros no lo interpretamos nunca. En las investigaciones de campo que hemos hecho nunca hemos encontrado nada en castúo como lengua articulada, y hemos recorrido muchas zonas de Extremadura. Hemos encontrado giros, terminaciones del astur-leonés, que no dejan de ser formas de palabras, pero no son extensibles a toda Extremadura como idioma. Yo creo que el español es un idioma precioso, con las variantes en Extremadura de unas zonas determinadas. Incluso lo hemos cantado de la forma que se habla allí, lo hemos recogido así, pero no nos inventamos nada para darle a una región un idioma particular diferente. No hay necesidad de un idioma diferente para ser comunidad.
P: Si el grupo no fuera de Olivenza, ¿sonaría de distinta forma? ¿Hay un sonido propio de Olivenza?
Víctor Asensio: Indudablemente, el grupo no sonaría como suena si fuera de otro lugar. El grupo nació, se creó y evolucionó en Olivenza, y la base en la que José Tomás ha bebido es oliventina, aunque después ha investigado por muchos más sitios, pero las canciones que oía cuando era pequeño eran de Olivenza. El grupo tiene un claro matiz oliventino, que luego hemos aprovechado para meterlo en nuestras músicas, aunque hemos ido por el resto de la región y por Portugal para recoger canciones.
José Tomás Sousa: Sobre todo por estar en contacto con otra lengua desde pequeño, con otra cultura, con una gastronomía diferente también, por sentirte allí, al lado de la raya… Cuando te cantan lo hacen con un ritmo, una cadencia, con frases en otro idioma, en otra cultura, y eso influye.
P: Montehermoso o Arroyo de la Luz son lugares donde existen tradiciones muy bien conservadas, y es donde habéis recogido muchas canciones. ¿Existen muchos lugares emblemáticos en Extremadura?
José Tomás Sousa: Sí, los hay muy importantes. De hecho, hemos recogido canciones en una serie de sitios donde, al devolver el tema versionado, se ha convertido en un auténtico himno. Por ejemplo, el Jarramplas de Piornal, al principio la gente lo recibió con timidez y estaban un poco recelosos.
Víctor Asensio: Es algo que ellos tienen muy dentro, que cantan, que es una reivindicación de su propia cultura, y ahora es un auténtico himno.
José Tomás Sousa: Hemos estado en enero en la fiesta de Jarramplas y nos han jaleado como a auténticos héroes, porque le hemos dado una promoción y se sienten más identificados que antes. Lo bailan en las discotecas, y ya es preludio de que vienen “barruntando Jarramplas”, como dice ellos. En cuanto a los lugares emblemáticos, hay rituales religiosos, que suelen ser los más antiguos, que también nos interesaban mucho, como las Purificadas de Monroy o los Auroros de Zarzacapillas. Estos puntos emblemáticos han ayudado también a que Acetre sea más conocido, porque son parte de la cultura de Extremadura. La gente ve que cantas cosas que conoce, y otra gente ha conocido los ritos gracias a las canciones del grupo; los ritos han llegado allí con la experiencia musical antes que con la propia tradición. Eso es muy importante, que la gente te acepte en tu propia tierra es complicado.
Víctor Asensio: Yo creo que lo que más nos puede enorgullecer es coger una tradición de un pueblo concreto y hacer que ese lugar sea conocido a través de Acetre. Nos llena de satisfacción establecer unos lazos de unión a través de la música, que es de lo que se trata en definitiva.
José Tomás Sousa: Recogemos algo del pueblo y se lo devolvemos de otra manera. La intriga está en saber cómo se aceptará eso, y al final suele gustar mucho y conseguimos que siga vivo, con otros medios actuales, con otras ideas. Yo digo siempre que en la Alborada de Fregenal no quería hacer lo mismo de siempre, porque la alborada tradicional ya existe. Yo quería hacer otra versión diferente, y las dos pueden convivir. Se puede fantasear con la música, se puede jugar con ella, sacarla del museo, y eso es lo que nos apetecía, porque está uno harto de congelar imágenes.
P. Parece que el panorama del folk en España pasa por un buen momento. Sin embargo, en Extremadura no hay mucha gente trabajando, hay pocos festivales, no hay muchos grupos.
José Tomás Sousa: Hay un festival muy importante que es Folk Plasencia, y el Magusto está empezando en Carbajo, con su propio esfuerzo. Hay pocos grupos, sobre todo si comparamos con Galicia o con el norte, y muchos de los más antiguos se han disuelto. Hay otros nuevos que salen enseguida se retiran, no encuentran un sitio o pensaban que esto del folk era otra cosa, y porque es muy duro también. Se debería apoyar más este tipo de iniciativas, con más festivales y más sitios donde poder comunicar.
P: Parece que las instituciones locales o autonómicas, con alguna excepción, no prestan mucha atención a estas actividades.
José Tomás Sousa: No sé cómo está en otras comunidades, pero desde luego en Extremadura es insuficiente, porque se presta más atención al teatro, lo cual está muy bien. Otra dificultad grande es que no hay productoras, no hay discográficas ni siquiera para el folk. Además, los músicos en Extremadura no estamos unidos, cada uno va por su sitio, incluso dentro del folk.
P: ¿Y las corporaciones locales, tampoco programan folk en las fiestas?
José Tomás Sousa: A lo mejor no son los planteamientos idóneos para los parámetros que ellos quieren en sus fiestas, a lo mejor hay que actuar en otros sitios. Acetre, al parecer, entra en esos márgenes, porque nos llaman muchos ayuntamientos, diputaciones y la Junta de Extremadura. Últimamente incluso actuamos mucho en conciertos privados; no decimos que no, porque un músico vive de hacer música. No nos podemos quejar en los últimos años.
Víctor Asensio: Sí, desde Canto de Gamusinos.
P: Volviendo a Dehesario, en los dos últimos trabajos habéis contado con varios colaboradores nacionales e internacionales. ¿Qué han aportado, cómo ha sido el trabajo con ellos?
Víctor Asensio: Le han puesto la guinda al pastel. Hemos ido buscando los refuerzos que necesitábamos en los temas, y hemos llamado a amigos nuestros para hacer esas colaboraciones puntuales. Ha sido muy grato volver a tocar con Germán Díaz, por ejemplo, o con Robert Legall, por citar a dos, pero con todos ha sido igual. El trato con Germán ha sido excelente, y no hace falta que yo lo diga, porque todo el mundo le conoce. Con Robert, desde que coincidimos con Gwendal por primera vez, en Folk Plasencia hace diez o doce años, establecimos unos lazos de amistad muy grandes. Él se interesó mucho cuando escuchó la Alborada de Jarramplas de Canto de Gamusinos, y enseguida nos llamó. Incluso desde hace tiempo estamos elaborando juntos un proyecto basado sobre todo en ese tema, pero sin prisa, para hacer algo en Francia producido por él. Desde que le mandé los temas de Dehesario se mostró muy interesado, le gustaron mucho, y quiso añadir las cuerdas en varios de ellos. Luego le llamamos para presentar el disco y vino encantado. En este disco hemos ido buscando a los colaboradores para hacer cosas concretas, y ha sido un trabajo muy grato, nos lo hemos pasado muy bien.
José Tomás Sousa: Aparte de eso, aportan también creatividad, porque son músicos excepcionales. Germán Díaz es un maestro y un genio; Robert Legall aportó su experiencia; Manuel Mendes, el cariño y cómo sabe acariciar la guitarra portuguesa; Gretchen Talbot, la técnica y el gusto tocando; los puntos necesarios del guitarrista flamenco Paco Iglesias; y el descubrimiento para nosotros de Amin Chaachoo con el laúd árabe, un músico increíble. Creo que toda esa creatividad ha puesto la guinda a los temas y han añadido todos instrumentos que no llevábamos nosotros.
Víctor Asensio: A Robert Legall en principio le habíamos pedido que participara en dos temas, pero él mismo quiso participar en más. Son amigos nuestros, en definitiva, es lo que nos queda de esto, que hemos conseguido formar un grupo de amigos a los que les podemos pedir ayuda, y ellos nos la pueden pedir a nosotros, y hay un lazo que quedará ya para siempre.
P: Acetre cuida mucho todo el proceso de elaboración de sus discos, desde la concepción, hasta el trabajo en el estudio, pasando por el diseño del propio disco. ¿Eso lleva a que se distancie mucho u disco de otro?
José Tomás Sousa: En los últimos discos hemos cuidado más la producción musical, porque teníamos más tiempo. El primer disco que hicimos se grabó en un día; llegamos un sábado a Madrid -se grabó con Tecnosaga-, llegamos en la furgoneta y se grabó como si fuera en directo, todo en ese día. Al día siguiente yo me quedé por la mañana con otra persona del grupo y mezclamos en una mañana doce temas. Ahora nos tiramos un par de años, en fines de semana cuando podemos, aparte del trabajo de composición, del concepto, porque vamos buscando ya conceptos concretos. Los primeros discos se grabaron así, las portadas las hacía yo, no se le daban a un diseñador. Ahora, por el cambio que se ha producido en la música, por la edad, por otra serie de cosas, parece que todo tiene que ir unido, según nuestro criterio. Cuando el público compra el disco tiene que tener una presentación, un envoltorio, reflejar con el diseño lo que queremos. Queremos también que visualmente eso sea parte del trabajo. Por ejemplo, en el disco anterior metimos unos haikus que hizo Alicia Alves para cada tema. Todo eso es parte del trabajo que hay que ofrecer a la gente, aunque cuesta mucho más dinero, porque no es lo mismo grabar un disco en una semana que en un año.
Víctor Asensio: Un disco te puede costar desde tres mil euros hasta sesenta mil, y el producto final se resiente de todo eso. Las mezclas ahora se trabajan más; los últimos discos están mezclados por Pepo Scherman, que tiene un Grammy, y económicamente se incrementa el triple, pero creemos que si no utilizamos los medios que utilizan el pop o el rock, siempre nos quedaremos por debajo de ellos. Cualquier grupo de folk debería aspirar a eso, como también cualquier grupo de rock; es una forma de dignificar el género y al grupo a la vez. Todo lo que sacamos de los conciertos durante una serie de años, lo ahorramos para el disco siguiente. Si hiciéramos un balance de cuentas antes de empezar un disco, no habríamos hecho ninguno. Siempre buscamos primero el producto final y, una vez hecho, echamos cuentas. Lo que queda al final son las grabaciones y cuando estamos en el estudio nunca estamos mirando el reloj. Si en un día no ha quedado bien, vamos otro día. Está muy trabajado, y si le gusta a la gente o no, que no sea porque no lo hayamos trabajado suficientemente, o por no poner los medios.
José Tomás Sousa: Para llegar a este diseño he dado muchas vueltas, he visto muchísimos dibujos y he rechazado muchos que no casaban con la idea que yo tenía. He tenido en cuenta todo: el tipo de letra, por ejemplo; el dibujo del cerdo, que simboliza la cultura del cerdo como fuente de sustento, para que quedara lírico y no infantil…
Víctor Asensio: El diseñador, cada vez que le encargamos un trabajo, se pone a temblar.
P: Hay muchos grupos que descuidan esto, sobre todo en el folk.
Víctor Asensio: También el pop y en rock hay cada portada… No sé si estaréis de acuerdo conmigo, pero creo que los grupos que no tienen el interés de vender cien mil copias, que no tienen como objetivo el número de discos vendidos, son quizá los que más ánimo tienen y al final los que dicen “como yo no vivo de esto, le voy a dedicar mi amor a la portada también, mi tiempo, mi ilusión”.
P: Parece que Acetre está ya maduro para hacer un verdadero lanzamiento en Europa. ¿Habéis pensado en dar ese salto?
José Tomás Sousa: Vamos a intentarlo, estamos viendo que el grupo tiene ya otro nivel y estamos en ello. Para actuar en un festival importante o en un país europeo, hay que preverlo con un par de años de antelación. Las cosas funcionan así, te llaman y dentro de un año tocas aquí o allá. Es difícil cuando no te dedicas solo a esto, y Acetre es un grupo complejo para moverlo, y para tocar también.
P: ¿Qué proyectos tenéis en un futuro próximo?
José Tomás Sousa: Dar a conocer este Dehesario, lo primero. Presentarlo y dar a conocer nuestra música en el mayor número de sitios posible. Están saliendo críticas del disco en el Times, en la BBC, donde no conocían nada de Extremadura, y estamos en la lista europea de ritmos étnicos. Y como proyectos, pues eso: dar a conocer nuestro trabajo y pasárnoslo bien con eso. |
¿Qué es el éxito para vosotros?¿Qué os mantiene en la brecha después de tantos años?
José Tomás Sousa: Cuando tocas un tema en un concierto y oyes cómo te ovacionan, cómo la gente te aclama porque siente cosas, que llenas la sala y la gente está contigo, eso para nosotros en Extremadura es un triunfo grandísimo, no porque tu ego se alimente, sino porque después de tanto tiempo aquí y de empezar como empezamos, y seguir trabajando, al final hemos llegado a calar en la gente, han llegado a reconocer el trabajo, y les gusta.
Víctor Asensio: Hay una comunicación de tus sensaciones con las del público, que es lo que más te puede llenar. Cuando estoy en el escenario tocando algo y lo estoy sintiendo, cuando veo que el público siente lo que yo he intentado transmitir, veo una comunicación que no se puede hacer de otra forma que mediante un arte, y eso es lo que me nutre a mí. Si cierro los ojos y siento la música, y noto que una persona, solo una, de las que están en el patio de butacas siente algo parecido a lo que yo siento, entonces creo que lo que estoy haciendo sirve para algo, tanto para mí como para esa otra persona. Eso es lo que me mantiene en esto y me hace apostar totalmente por ello. |
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Carlos Monje y Ana Blázquez |
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