Usuarios activos en la web: 7      
Inicio Noticias Crónicas Festivales Multimedia Interactivo Enlaces Admin
SINDICACIÓN (RSS)
 : Noticias
 : Reseñas
ENTREVISTAS
Tierrafolk.com intentará entrevistar a las personas que tienen mucho que decir sobre el folk. Esperamos entrevistar a autores, grupos y cualquier personaje relevante en el mundo folk; intentando, como siempre, aportar nuestro pequeño granito de arena a la difusión y a un mayor conocimiento de esta música.
Las opiniones aquí expresadas son o lo han sido de sus propios autores. Tierrafolk, se limita a transcribir aquello que nos expresan en las entrevistas realizadas.             La Dirección de Tierrafolk
Sala de Audición
Entrevista con Eliseo Parra
No existen muestras de sonido disponibles
Escucha unos fragmentos
Entrevistas anteriores
 Donas en concierto
     - Folk Segovia
 Javier Bergia
     - "Tuve una relación con el folk muy hermosa"
 Folkinvierno
     - Isabel Grañeda y Manuel Segovia: "Tenemos que poner en valor nuestras tradiciones"
 Kepa Junkera
     - “Voy a poder plasmar un sueño”
 Eliseo Parra
     - Entrevista con Eliseo Parra
 La Musgaña
     - Entrevista con Carlos Beceiro
 Pablo Guerrero
     - Entrevista a Pablo Guerrero
 Julio García
     - Entrevista Julio García
 Acetre
     - José Tomas Sousa y Víctor Asensio
 Al Andaluz Project
     - Mara Aranda y Michael Popp
 Pablo García-Rayo
     - Entrevista Pablo García Rayo
 Espliego
     - Adrián Rodríguez
 Nordestin@s
     - Guadi Galego, Ugia Pedreira y Abe Rábade
 Barahúnda
     - Helena de Alfonso
 L´ham de Foc
     - Entrevista L´ham de Foc
 Son del Cordel
     - Entrevista Son del Cordel
 Acetre
     - Entrevista a Acetre
 Varios
     - Joaquín Díaz y otros
 La Música Celta
     -
 Agapito Marazuela
     - Entrevista Agapito Marazuela
 Jaime Lafuente
     - Entrevista Jaime Lafuente
Google
Entrevista con Eliseo Parra
Leído 870 veces desde: 01-08-2009 Eliseo Parra : Entrevista con Eliseo Parra
Casi de forma simultánea, dos nuevos trabajos de Eliseo Parra han visto la luz. Por un lado, la edición en CD y DVD de la grabación en directo de los conciertos celebrados hace unos meses en Madrid. Por otro lado, el proyecto de Coetus, en el que Parra se integra como cantante. Coincidiendo con esta interesante actividad mantuvimos con él esta conversación que ahora os ofrecemos.
Pregunta: Cada vez que sacas un disco nuevo, decimos que estás en tu mejor momento creativo, y es verdad. Así llevamos más de diez años, pero siempre consigues superarte. Quizás debemos empezar a preguntarte por tu mejor etapa creativa y no por tu mejor momento. ¿Cómo defines tú el momento creativo por el que pasas ahora mismo?

Respuesta: Es un momento de madurez y seguridad en lo que uno hace, así lo definiría yo.

P: “Diez”, tu nuevo trabajo, es un disco y un DVD en directo, y pone el broche de oro a la trilogía compuesta por “Tribus Hispanas”, “Viva quien sabe querer” y “De ayer mañana”. ¿Significa eso que partir de ahora hay que buscar un camino distinto?

R: Pues no lo sé, pero muchas veces el inconsciente te traiciona y se antepone a tus proyectos. Es posible, supongo que ahora debe venir otra época, pero no sé cuál y tampoco me preocupa, porque nunca he proyectado mis trabajos en el tiempo. Yo voy haciendo lo que me va dictando mi entorno y en este momento te puedo decir que tengo un montón de proyectos por hacer, que están ahí aparcaditos. Tantos como seis discos que quiero hacer de mis cosas, de mis ideas, pero tengo que seguir con ese lujo de banda que tengo, que es un placer tocar con ellos, y con las clases. De momento, vamos a seguir como hasta ahora, abiertos a lo que pueda venir, al destino.

P: Han pasado diez años desde el disco “Tribus Hispanas”. ¿Qué significó ese disco para ti en su momento y cómo lo ves ahora, con la perspectiva del tiempo?

R: Ni siquiera significó un comienzo. Me acuerdo de que Javier Paixariño me dijo “por qué no hacemos un disco, con estas canciones que tienes, esa manera de hacer las cosas y tu voz. Si quieres, hablo con Juan Alberto Arteche y se lo propongo”. Y así fue, nos metimos en el estudio y funcionó la química entre los tres personajes. Entonces no significó nada, era otro trabajo más, pero ahora sí veo que ha significado bastante más de lo que yo creía. Mucha gente y muchos músicos me han dicho que significó un hito. También las críticas hablaban de un antes y un después a partir de “Tribus Hispanas” en la música. La verdad es que cuando el río suena agua lleva, y después del último número de Interfolk, en el que se decía que lo han elegido como el mejor disco de estos últimos diez años, veo lo que significa. Es evidente que, aunque mi carrera musical ya había dado sus frutos en otros campos musicales anteriormente, es a partir de “Tribus Hispanas” cuando se me conoce y se me reconoce en la música tradicional en todas partes de España.

P: Antes de tu entrada a fondo en la música de raíz trabajaste todos los géneros: rock, jazz, salsa... ¿Qué te llevó a decantarte por la tradición? ¿Esa experiencia en otros géneros sigue influyendo en tus actuales trabajos?

R: Lo que llevó a decantarme por este tipo de música es mi carácter inquieto de siempre. Creo que llevo una evolución natural. Lo ilógico para mí sería andar tocando todavía rock and roll, porque me parece que esa es una música idónea para cuando tienes 18 años, por poner una cifra. También me llevó la búsqueda intensa de la autenticidad, de eso también me he dado cuenta después, porque cuando acabas con el rock, has imitado a los Beatles todo lo que has podido y has cantado todo el repertorio de Crosby, Still & Nash, ya buscas otras cosas. Luego me dio por el jazz, porque me enamoré de Billy Cobham y la Mahavishnu Orchestra, y me puse a tocar la batería como un loco, pero es la música con la que menos me identifico. Me encanta oír el jazz, pero no creo que sea la música de mi país, ni de mi gente, ni mía. La salsa sí, en los 70 se puso de moda, antes en Barcelona que en el resto de España. Estábamos todos enamorados de la salsa y me fui a aprender percusión latina con Pedrito Díaz. Pero con todas estas músicas, lo que me pasaba es que yo decía “¿me pongo a componer canciones a lo Paul McCartney? Pues no le voy a superar”. El jazz me queda muy lejos y con la salsa, yo me esforzaba en aprender a bailar y luego veía a esta gente que venía del Caribe, que lo hacen de una manera que yo, por más que me pongo, los imito muy bien, pero no es lo mismo. A esta música entré por el flamenco. De golpe, nos pusimos todos locos con Camarón, le fui a ver un montón de veces en Barcelona, y todos aprendimos a tocar las falsetas de guitarra de Paco de Lucía. Coincidió con que en esa época empecé a trabajar con Maria del Mar Bonet, con Ovidi Montllor, con gente que hacia folclore de vez en cuando, y empecé a ver que esta música también tiene lo suyo, también exige cierto nivel a la hora de cantar, a la hora de los melismas y el garganteo. Y así fue que en los últimos tiempos de Barcelona, a partir del 80, empecé a trabajar con grupos de folk. Trabajé con La Murga, soy fundador de ese grupo, que ahora es el Pont d’Arcalís, primero con el folclore catalán y luego con el del resto de España. Luego me vine a Madrid para hacer esta música. Yo quería hacer trabajo de campo desde hacía mucho tiempo, me interesaba lo de ir a los pueblos a grabar a las señoras. Había oído grabaciones de señoras tocando la pandereta y como percusionista quería aprender eso. A raíz de contactar con José Manuel Fraile Gil y estar doce años con él, se me abrió un mundo entero que yo desconocía y que es interminable, maravilloso e infinito. Y aquí estamos, yo creo que ya no voy a cambiar de tercio.

P: En 1979 colaboras con María del Mar Bonet en el disco de temas tradicionales mallorquines “Saba de Terrer”. ¿Es éste tu primer acercamiento a la música tradicional?

R: No, yo estaba ya tocando con All Tall y me llamó María del Mar para que la acompañara en el disco. En aquellos años la acompañé en unas cuantas actuaciones por Bretaña. A partir de ahí, también grabamos unas cuantas cosas de folclore catalán con Marina Rossell, con All Tall y con La Murga. Ya empezaba yo a estar bastante metido en el folclore, pero seguía todavía como cantante de salsa, paralelamente. María del Mar Bonet me enseñó que el folclore mallorquín, por ejemplo, que es el que ella canta, es muy rico.

P: Escuchando ahora el primer disco de Mosaico de principios de los 80, con temas como “Cantos de oficio”, con Elisa Serna, encontramos el germen de lo que luego han sido tus mejores trabajos. ¿Estás de acuerdo? ¿Qué piensas ahora de aquel disco?

R: Sí, quizás el germen esté ahí. Suena muy moderno, pero no pierde la raíz y es porque yo no vengo de la música tradicional, vengo del rock, del jazz y de la salsa. A mí no me cuesta vestir las canciones, lo que me sale es mi aprendizaje y mi lenguaje, me salen sin querer los patrones rítmicos de la salsa, las armonías de jazz o la fuerza y la frescura del rock. Creo que en ese disco de homenaje a Agapito Marazuela está el germen de lo que luego ha sido mi manera de recrear el folclore, que se ha imitado mucho, me da la impresión, porque somos bastante pioneros. Es verdad que Oskorri o Milladoiro son anteriores, pero es otra manera de hacer las cosas.

P: Poco a poco, en cada nuevo disco hay menos composiciones propias y más temas tradicionales. ¿A qué se debe?

R: A mi interés por mostrar el valor tan grande que tiene esta música, porque vas descubriendo más y más, te vas metiendo de lleno, vas conociendo más cancioneros, oyendo más grabaciones que han hecho otros. Yo sé que está viniendo una época en que volveré a componer, pero hasta ahora me interesa mostrar eso. Tiene tanto valor o más una señora sola cantando con su sartén que esa canción con una orquesta sinfónica o como la pueda hacer yo, así que de momento quiero que la gente se entere de las joyas musicales que tenemos en este país. De ahí mi interés en grabar las canciones tradicionales antes que las mías.

P: Recientemente hemos oído que hay que recrear la música tradicional para que siga existiendo, pero sin modernizarla. ¿Qué opinas tú?

R: Es que no hay que modernizar. Estamos usando los instrumentos que son habituales ahora, pero los mezclamos con el pandero cuadrado, con la sartén, con los instrumentos de percusión tradicionales. Recrear la música significa ponerla al día, quieras o no quieras. Si estás tocando unas jotas con una guitarra eléctrica, ya estás modernizando. Cada día defiendo más la recreación. Al principio yo daba palos de ciego, porque no había precedentes; habíamos pasado, yo y media España, de las jotas, las seguidillas y la muñeira a los Beatles. En los 60 se deja de oír la copla y la zarzuela, y empiezan los Beatles, los Rolling… Hoy en día, los que hacemos folclore verdaderamente somos los que recreamos, no los que copian cómo se hacía antes. No podemos ir más allá de 100 o 150 años, pero ¿cómo se hacía el folclore antes de esos 150 años? No se hacía igual. El folclore está vivo precisamente por eso, porque se ha ido recreando, innovando, contaminando. La gente antes vivía mucho más encerrada en su localidad y en su sitio, pero siempre estaban los segadores que venían de otro sitio, que traían sus cantares y algo dejaban allí; los de este pueblo se iban a otro y también se traían algo. Así ha seguido vivo el folclore. Si no, estaría en los museos desde hace un montón de años. Así que los que recreamos somos los que hacemos folclore, está clarísimo.

P: Háblanos de los temas nuevos que aparecen en “Diez”.

R: Diez es un homenaje a la banda, que lleva esos diez años conmigo. Vamos a celebrar que hace diez años desde que salió “Tribus Hispanas” y que hace diez años que estoy con la misma oficina, Mirmidón, que también ha producido el disco. Un homenaje a la banda significaba que la gente viera primero el directo, que era una petición de la banda y de mucha gente. Había que grabar un directo, porque creo que es donde mejor se expresa y donde mejor se ve la dimensión de mi música. Por otro lado, en el directo es donde se demuestra la aportación de la banda a mi música. Yo voy con mis arreglitos, mis estructuras y mis temas, pero luego les pongo los papeles y les digo “ahora tú, como especialista de tu instrumento, desarrolla esto que yo te pongo aquí”, y les doy toda la libertad del mundo. De cómo se grabaron esos temas en el laboratorio, como yo le digo al estudio, a cómo se tocan en directo, han cambiado mucho y quiero que veáis la diferencia. Esas son principalmente las intenciones de este nuevo disco. Había que poner también unos cuantos temas nuevos. Tenía interés en hacer alguno con Carmen París, a la que conozco desde hace mucho tiempo, y se me ocurrió esa jota que canta Imperio Argentina en “Nobleza Baturra”, porque para mí ha sido un ídolo de toda la vida, incluso la he llegado a conocer. Me pareció idónea para hacerla con Carmen, como en la película. También me apetecía hacer algo con Paixariño a solas, los “Cantes de columpio” de Málaga, de su tierra. Y algo con Kepa, aunque con él no he hecho nada nuevo, porque la “Nana del roble” salió en “Mano que mece la luna”, un disco de nanas de toda España que editó la SGAE.

P: “Matita de perejil” es un tema que ensambla a la perfección la música más tradicional con el jazz. Es además una espléndida interpretación de Eduardo Laguillo y Guillem Aguilar. ¿Este tipo de arreglos se debe a la libertad que dejas a tus músicos y el espacio que tienen para su lucimiento?

R: Por supuesto, y quizá porque yo también he tocado jazz. Es lógico que la música tradicional sea así, a mi entender. Además, me gustan mucho los solos, me gusta que la gente demuestre lo que toca. Me parecía que a la música tradicional le faltaba eso, la espontaneidad de un solo. En los tiempos que corren, me parece idóneo meter un solo de vez en cuando al tocar la música tradicional, porque le abre muchas posibilidades a la canción. Quizás en las jotas, que son estructuras mucho más cerradas, no sea así, porque no tiene tanto sentido hacer un solo entre copla y estribillo, pero en casi todos mis temas hacemos solos.

P: ¿Donde está la clave de una música tan arreglada, tan reinterpretada, con tantos instrumentos, que sin embargo suena tan tradicional?

R: Quizás en eso que te comentaba, en la despreocupación por buscar algo diferente, por ese mestizaje tan traído y llevado. A mí me sale sin querer, pero también hay que tener un conocimiento de lo que se está haciendo. No sería igual si no hubiera trabajado estos doce años con José Manuel Fraile como maestro, haciendo trabajo de campo. Y no todo ha sido recoger, sino que me ha hecho ver todo lo que hay archivado. Me ha hecho tener un conocimiento sólido de por qué se hacía un tema, de cómo y de cuándo se hacía, porque nada se hacía gratuitamente. En la cultura y en la vida tradicional, todo servía para algo, y la música también. Nadie iba a ver a la Tía Máxima de Peñaparda porque tocaba muy bien el pandero, iban a bailar, y ella tocaba y cantaba porque servía para bailar, pero nada más. Ahora es todo lo contrario: la música es un negocio y sirve para que miles de seres humanos vean a un mito en un escenario, como a un dios. Eso antes no existía, era tan importante el herrero como la panderera, como la que cocinaba, la que planchaba o la que cosía. Por un lado, hace falta conocimiento y por otro, respeto. Yo respeto siempre la melodía y el ritmo. No puedes hacer un pasodoble con la jota, porque entonces lo estropeas, la distorsionas. Cuando me preguntáis estas cosas, me viene a la cabeza Felipe Pedrell, el padre de la armonización del folclore, que decía “yo me dejo imbuir del alma de esa canción, para luego poder armonizarla”. Algo de eso pasa, sobre todo cuando has estado en los sitios y has escuchado a muchas personas. Empiezas a pensar en ellas, haces algún arreglo y rápidamente la canción te va a decir “no, eso no lo quiero”. Desde tu interior, la canción misma te dice “esto sí, esto no”, por lo menos en mi caso. Por eso cada vez me resulta más fácil, porque cada vez tienes más práctica a la hora de vestir una canción, y no se pierde el alma ni la esencia de esa canción. O sea, conocimiento y respeto.

P: Estos conciertos que se plasman ahora en disco y DVD también los has querido dedicar a tu banda que, con pequeños cambios, se mantiene en los últimos años. ¿Qué parte del éxito se debe a los músicos que te acompañan?

R: No sabría qué tanto por ciento, pero bastante. Buena parte del éxito de mi carrera, que no vamos a decir si es mucho o si es poco, es por la banda que tengo, me lo dice todo el mundo. Ahí sí que me pongo yo mi medallita: he tenido siempre buen ojo a la hora de escoger a los músicos. Al mismo tiempo, ellos y yo sabemos que esos temas los puedo cantar tal cual los he recogido, con un almirez o con lo que sea. Muchas veces les he sugerido poner un nombre a la banda, después de tantos años, y siempre me dicen lo mismo, que no, Eliseo Parra y nada más.

P: La edición de Diez se ha preparado en varios formatos y con varias portadas. ¿Qué distintos productos vamos a poder encontrar?

R: Ésas son cosas del diseñador, que es muy bueno. Es Luís Úrculo, el mismo que hizo “De Ayer mañana”, un chico joven. Me propuso hacer varias portadas diferentes, y yo encantado. Le doy libertad absoluta, porque tengo confianza en él, pero el producto interior es el mismo.

P: Estamos acostumbrados a ver DVDs de conciertos que se limitan a reproducir el espectáculo de principio a fin, cronológicamente. Sin embargo, el DVD de “Diez” no mantiene la estructura temporal y hay fundidos a negro entre los temas. ¿Cómo se ha planteado esta producción?

R: Hay que partir de la base de que cada uno de los tres días se hizo un repertorio diferente, con la idea de meter el máximo de temas. Ésa fue mi idea, para que hubiera una antología “del Parra”, como yo le llamo, para que hasta el más acérrimo fan quedara hasta el último pelo de mí, porque con 31 temas ya es para quedar harto. Bien es verdad que se repiten los “obligatorios”: “La llave de la alegría”, “Van por el aire”, “La cigüeña” y “El Brillante” tienen que tocarse en todos los conciertos.

P: Al programar tres días de conciertos te asegurabas poder elegir el mejor tema pero, por otro lado, al contar con distintos músicos e invitados cada día, te habrá sido muy difícil elegir. De hecho, hay en el DVD dos versiones del “Canto a la Cigüeña”, las dos magníficas.

R: No fue difícil la selección de temas, porque en el DVD se tenía que ver a todos los invitados. A mí los discos con muchos invitados nunca me han hecho gracia. Yo soy de los de antes, de Pink Floyd, de King Crimson; el grupo hacía su música y se acabó. Ahora están de moda los invitados, y está muy bien. Mi idea inicial era que tocaran los suplentes de los músicos, porque muchas veces alguno falla y viene otro, pero Paixariño ha estado en todos los discos y me ayudó en los primeros conciertos de presentación de Tribus Hispanas; Tactequeté estuvo conmigo en “Viva quien sabe querer” y además hacemos actuaciones juntos de vez en cuando; Carmen, en cuanto se enteró me dijo “ya sabes que aquí estoy para lo que sea” y Kepa, como estoy colaborando últimamente en varios proyectos con él, también me dijo “yo voy los tres días, si quieres”, y de hecho vino los tres, pero le dije que tocara sólo dos. Entonces, a la hora de seleccionar los temas, se primó que estuviera Ibérica de Danza, para que se vieran los bailes, que estuvieran Javier Paixariño, Carmen París, Kepa Junkera, Tactequeté, y luego los suplentes: Rosalía, Jesús Parra, Amir John Haddad…

P: Acaba de presentarse también otro de los proyectos en los que andas metido, Coetus, que se define como “orquesta de percusión ibérica”.

R: Coetus para mí es un orgullo, de verdad. Bien es verdad que uno va sembrando consciente e inconscientemente y que a veces germinan los frutos, como en la Parábola del Sembrador. Recuerdo que Aleix Tobías, el arreglista y líder del grupo Coetus, que es el batería de mi banda, un hombre que había ido a Senegal y a la India a aprender los tambores in situ, cuando le llamé para tocar conmigo y me vio tocar todas estas cosas y estos ritmos de aquí, alucinó y me dijo “quiero aprendérmelo todo”. Ha llegado a hacer una banda con chavales jóvenes, que tocan el pandero de Peñaparda sin saber ni dónde está Peñaparda ni quién es la Tía Máxima, ni falta que hace. Le dije que me gustaba mucho el proyecto que estaba haciendo y que me gustaría cantar algo. Así nació el grupo Coetus, y a mí se me cae la baba cuando me giro detrás y veo catorce chavales que podían ser mis hijos todos, tocando lo que yo amo y lo que yo toco con la banda. Estoy muy orgulloso y muy contento de haber dado lugar a que haya un grupo como éste.
P: En tus propios discos siempre tiene una gran importancia la percusión. Sólo hay que escuchar la primera interpretación del “Canto a la Cigüeña” en “Diez”, donde prácticamente sólo suenan percusiones.

R: Sí, primero fui batería cantante, siempre que tocaba tenía que cantar. Luego, como ya te dije, estudié percusión latina en Barcelona para cantar en las orquestas de salsa, y cuando me metí a hacer trabajo de campo y vi que estos panderos, estas panderetas, estas sartenes y almireces servían de soporte al cante, me vino como anillo al dedo. Me gusta mucho la percusión, sí. Yo creo que el instrumento es la voz y después la percusión, sin duda.

P: En Coetus hay un tema, “La solterita”, que me emociona por encima de los demás: la letra, el tema, la voz y la forma de conseguir la melodía, sólo con instrumentos de percusión, como las cántaras. Háblanos de él.

R: Yo creo que es el único tema que eligió Aleix, porque los demás los elegimos entre los dos. Aparece como romance, aunque es una canción bastante moderna, si comparamos su antigüedad con la del romancero. A él le gustó mucho Almudena López, a quien se lo escuchó en un disco, pero a mí no me parecía muy idóneo, porque es un cante de mujer, indiscutiblemente. Le trastoqué la letra para poderlo cantar en directo: en vez de ser yo la solterita soy el que le está diciendo cosas a ella. Luego tenía pensado grabarlo con Silvia Pérez, porque para mostrar verdaderamente lo que era el cante tradicional, tiene que haber un hombre y una mujer, las dos voces, porque así está cantado el folclore en todo el mundo. La verdad es que Silvia ha sido un descubrimiento aquí, porque en Cataluña últimamente está haciendo muchas cosas. Tiene una voz maravillosa y estoy encantado de trabajar con ella.

P: Al final, es juntar un grupo de músicos casi como si fueran un solo instrumento.

R: Exactamente. Cada uno da una nota, con unas bahianas [sandalias de goma]. El cántaro se usa todavía en las sevillanas corraleras, por el sur, y también en la zona de La Vera y de Ávila, como grave que da una sola nota. Con varias cántaras, con diferentes medidas de agua, se van dando notas diferentes y así puedes hacer un arpegio. Hay seis o siete cántaras, cada una da una nota y con eso haces la armonía de la canción.

P: Coetus reivindica el enriquecimiento que supone la diferencia cultural del Estado. ¿Crees que en este aspecto sois la excepción?

R: Sí, yo soy la excepción, y ahora Coetus también lo es. Hay una tontería que sólo ocurre en este país, lo digo claramente y no me importa decirlo, le está pasando ya a todo el mundo. El otro día, me iban a hacer una entrevista en Radio Castilla-La Mancha y cuando se enteraron de que yo era de Castilla y León me dijeron que no. Fíjate hasta dónde llega la estupidez humana, estamos llegando a unos niveles… Sí, yo reivindico el enriquecimiento. Precisamente la riqueza del folclore está en la variedad tan grande que tiene, y no sólo en la variedad de géneros y de ritmos en un país tan pequeño como éste, sino que dentro de una misma comunidad, en cada pueblo se canta esa misma versión de una manera diferente, con unas pequeñas variantes. Hay que unir la riqueza, no separarla. Hay que compartir lo bueno y rechazar lo malo a cualquier nivel. Nosotros tratamos el nivel musical y ya está. Los demás que hagan lo que quieran, pero te hacen perder el tiempo, perder una vida entera en esa tontería.

P: En las últimas entrevistas hemos preguntado a otros músicos sobre la difícil situación de la industria discográfica y la venta de discos. Algunos compañeros tuyos nos decían que es ahora cuando más discos están vendiendo, eso sí, casi en exclusiva en los conciertos. ¿Cómo ves tú la situación?

R: Yo empezaría diciendo que la industria discográfica se ha cargado el negocio discográfico. Son ellos los únicos y absolutos culpables, no el “top manta” ni nada de eso. Creo que cada vez se venden menos discos, globalmente. Es lógico, está Internet, donde te puedes bajar las canciones gratis. Yo siempre he vendido en los conciertos y es donde más se vende siempre, pero eso es lo natural y lo normal, lo que debiera ser. Alguien ve a un señor o a una señora cantando en el escenario y si le gusta, se lleva la música a su casa, y si no, no. No que te machaquen por la radio con 80 cuñas diarias diciendo “¿todavía no tienes el último de…?” A mí me parece que las cosas están donde tienen que estar y ojalá se hundan, aunque no creo, porque las empresas discográficas se transformarán, pero ya me gustaría que desaparecieran. Yo creo que todo lo que nos pasa a los artistas es culpa nuestra, de nadie más. El artista debe ser el dueño de su obra, desde que está en la cabeza hasta que está en las tiendas, pasando por la creación, la elaboración, la grabación, por el diseño de la portada y por todo. ¿Por qué lo tienen que hacer por ti? Por eso nos va como nos va, porque lo hace por nosotros gente que no tiene ni idea y no tiene ningún interés.

P: Tu trabajo discurre apartado de las corrientes comerciales y sin embargo tienes un público constante y fiel.

R: El camino se hace andando. Veo que mis conciertos se llenan cada vez más. Me sabe mal hablar así, pero lo veo en estos tres días del teatro en Madrid y en la semana que hicimos en el Café Central. Hay un público fiel, es verdad, se me va conociendo cada vez más y supongo que algo de prestigio habrá, porque viene gente de todo tipo.

P: Salvo algunas excepciones en emisoras locales, el panorama televisivo y radiofónico en España es de desatención absoluta a la cultura tradicional. ¿A qué crees que se debe? ¿Conoces si la situación es similar en los países de nuestro entorno?

R: No es igual, porque hemos tenido oportunidad de salir por el mundo y ver otras cosas, pero evidentemente es producto del medio. Todos los medios de comunicación están manipulados por los poderes fácticos o por el dinero. Todo el mundo sabe que poner una canción en los 40 Principales vale de 9.000 euros para arriba. Tú pagas y luego a lo mejor no te cogen, para que veas cómo va el asunto. Pero no sólo pasa con la música tradicional. ¿Qué oyes en la radio, que no sea la misma canción y el mismo cantante, aunque sean mil canciones y mil cantantes diferentes? Menos mal que está Radio Clásica, pero ¿dónde está el jazz, dónde está el flamenco, dónde está la samba, la salsa? Es que no hay otra música que la misma que se oye todos los días por la radio.

P: Dentro de poco, TVE podría eliminar la publicidad y por tanto la tiranía que ésta impone sobre las audiencias. También acaba de nacer el nuevo Canal Culturas, en el que tenemos ciertas esperanzas. ¿Crees que puede cambiar algo para la cultura tradicional en esta próxima etapa de RTVE?

R: Pues no tengo yo muchas esperanzas, si te digo la verdad, porque está todo cada vez peor. No creo que cambie mucho, no creo que esta música entre. Es un país que se gasta el dinero en apoyar las músicas que jamás conectarán con el pueblo, como son la ópera y el jazz. Nosotros no somos un pueblo de ese tipo de música y por más que nos lo metan no lo vamos a ser, pero es ahí donde se gastan el dinero. En cambio, lo que de verdad nos llega, que es el folclore nuestro, no lo apoyan porque lo consideran una música menor. Es pura ignorancia, porque bien se sabe que en Estados Unidos ahora mismo la World Music es lo que más se está vendiendo y Europa lleva muchos años con un mercado muy grande de esta música. De ahí que surjan los festivales Womex.

P: ¿Qué opinas sobre las descargas ilegales de música en Internet?

R: Ahí hay un negocio muy sucio. Las mismas plataformas que niegan las descargas ilegales, resulta que son las que dan soporte a esas descargas, como todas esas grandes compañías. A mí me han llegado emails, incluso mensajes SMS, diciendo “descárgate gratis en tu móvil…” y es Telefónica la que lo está haciendo. Me parece que está pasando lo que tenía que pasar y si no, que no hubieran fabricado aparatos que graban cualquier cosa. ¿De qué se quejan?

P: ¿Y sobre la venta de música a través de Internet?

R: Eso es lógico, es un nuevo escaparate mundial y a mí me parece muy interesante. De golpe, en MySpace tienes alguien de la “Conchinchina” que quiere ser tu amigo, alguien al que le habrá llegado un disco tuyo y le ha gustado. Para eso sirve Internet, para vender, para intercambiar y para conocer.

P: Hace unos meses falleció el gran cantor y luchador infatigable Quintín Cabrera, a quien te unía una gran amistad, además de haber producido algunos de sus discos. ¿Cómo debemos recordar a Quintín? ¿Cuál es el mejor legado que una persona como él nos deja?

R: Después de trabajar con él unos años y después de que nos dejara, el legado de Quintín es de una generosidad que se nota en toda su obra. Es el hombre más generoso que he conocido y un gran poeta, lo digo de verdad, un payador, como se les dice a los repentistas, a los improvisadores de poesía en Uruguay. Así lo recordaré, era un auténtico poeta del pueblo. Me llamaba, y me dejaba un recado en el contestador que era una décima enterita. Era un poeta nato, un poeta popular, muy luchador y sobre todo muy generoso. Y así se ha ido, dejándonos su generosidad y su poesía.

P: Hemos leído que piensas dedicarte sólo a cantar e ir dejando a un lado la faceta de instrumentista.

R: Eso lo estoy consiguiendo con Coetus. Con ellos sólo canto y bailo, que era lo que yo quería hacer. Cantar y tocar a la vez es más difícil que cantar sólo o tocar sólo. Si estás por una cosa, estás por una cosa. Si estás por dos, tienes que dividir y no perderte. Bien es verdad que lo llevo haciendo toda la vida y no me cuesta, pero cada vez te exiges más y cada vez quieres hacerlo mejor. Yo sé que cuando cierro los ojos, que es lo que hago siempre para cantar y meterme en el cante, doy más que si estuviera pendiente de que no se me vaya el patrón de la pandereta.

P: Y a partir de ahora, ¿con qué nuevos proyectos nos vas a sorprender? Ya antes nos has dicho que tienes seis en el cajón…

R: Sí, tengo seis en el cajón, pero todavía estoy en unos cuantos. Sigo con la docencia, que me gusta mucho. Antes daba clases y cursos para que no se perdiera esto, porque cuanta más gente conozca este tipo de música, menos peligro habrá de que se pierda. Ahora le estoy cogiendo gustillo a dar las clases y a ser maestrillo. Estoy también haciendo el primer disco a Davide Salvado, que es un pedazo de cantante y percusionista gallego. Qué gusto da ver a chavales jóvenes, cantando de verdad bien, como los viejos. Está lo de rodar el nuevo disco con la banda, en la gira de promoción, está Coetus y varios proyectos en Cataluña. Ahora me llaman continuamente de Cataluña para colaborar con Miquel Gil, con Lidia Pujol. Y están esos discos que quiero, pero es que no puedo. Si yo pudiera, me iría a la casa que tengo en Gredos y me metería en el estudio, pero no puedo, porque tengo que pagar recibos mensualmente y no puedo dejar de trabajar. Pero en cuanto pueda lo voy a ir haciendo. Quiero, mientras pueda, seguir tocando cantando y bailando. ¿Se puede hacer algo mejor en esta vida? Mejor que hacer la guerra, ya lo creo.

Carlos Monje y Ana Blázquez

 





Web diseñada y producida por Intergus.com para Tierrafolk.com.     [ IR A INICIO ]
Queda prohibida la reproducción total o parcial de cualquier contenido de estas páginas sin autorización expresa.
Intergus.com & Tierrafolk.com 2003. Todos los derechos reservados.