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Careless Love |
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Leído 8577 veces desde: 08-02-2006
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Madeleine Peyroux : Careless Love
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Merece la pena que escuches aquí esta maravillosa voz mientras disfrutas del artículo
Hace unos meses, me llamó la atención una melodía que sonaba en la radio. Era un extraño blues con ritmo de vals, que hablaba de amores desgarrados y que me hizo pensar de inmediato en Billie Holiday. Sin embargo, sonaba demasiado actual y la voz era más fresca, aunque el resultado era espectacular, una joya a localizar de inmediato: se trataba de “Weary blues”, incluido en el último disco de Madeleine Peyroux.
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En este nuevo trabajo, Madeleine se mueve como pez en el agua entre el blues, el jazz clásico y las baladas country, y demuestra que sabe hacer suyo cada uno de los temas, tanto los clásicos como las nuevas composiciones. Además de poseer un talento indiscutible, cuenta con un repertorio fantástico, selecionado por Larry Klein, que incluye temas de Leonard Cohen, Bob Dylan, Hank Williams y W.C. Handy -un curioso grupo de “outsiders”-, y que parece una antología de la mejor música del siglo pasado.
En sus interpretaciones, Peyroux respeta los clásicos y demuestra tener oficio. Su voz recuerda a la de Billie Holiday en los años treinta, cuando aún sonaba fresca, pero sabe crear un estilo propio y personal, desmarcándose de las comparaciones y volcando el estilo Holiday en melodías y ritmos completamente distintos. En la más pura tradición del jazz, utiliza la voz como si se tratara de un instrumento más y le aplica un tempo lento, en el que arrastra las notas suavemente y quiebra con delicadeza las notas altas.
Madeleine no es una cantante al uso: su voz parece la de alguien que tiene a sus espaldas una vida larga y compleja, llena de experiencias. Con un estilo vocal muy personal, mezcla entre la cantante bohemia de un café parisino y la de un club de jazz de los 20 o 30, interpreta con sorprendente facilidad temas complejos y estándares difíciles de personalizar.
| Se mueve como pez en el agua entre el blues, el jazz clásico y las baladas country, y demuestra que sabe hacer suyo cada uno de los temas. |
Madeleine nació en Georgia en 1973, donde residió hasta que en 1987 se trasladó con su familia a París, donde en seguida aprendió a cantar intuitivamente, escuchando la música que le gustaba, y comenzó a actuar con músicos de la calle.
Con 16 años ya recorría Europa como cantante de una banda de jazz y comenzaba a actuar en pequeños clubes. Durante su actuación en un local neoyorquino la descubrió la discográfica Atlantic Records, con quien firmó su primer contrato profesional.
En 1996 realizó su primera grabación, “Dreamland”, con la que obtuvo un gran éxito de ventas, aupada por importantes publicaciones, como el New York Times o la revista Time, que calificó el disco como “la interpretación más excitante y envolvente del año”.
| Su voz recuerda a la de Billie Holiday en los años treinta, pero sabe crear un estilo propio y personal. |
A partir de ese momento, Madeleine desapareció misteriosamente de la escena, lo que ella misma explica como una combinación de problemas con la voz y conflictos con su discográfica. Lo cierto es que en este tiempo tampoco estuvo parada, ya que de nuevo realizó numerosas actuaciones en pequeños clubes, hasta que a principios de 2003 fichó por el sello independiente Rounder, reanudando su trabajo en estudio con un destacable disco en colaboración con William Gallison, publicado en 2004.
En ese mismo año y tras ocho años de ausencia, apareció su segundo trabajo en solitario, “Careless love”, que ha supuesto un relanzamiento en su carrera y le ha abierto las puertas de importantes festivales y clubes de jazz tan emblemáticos como el Blue Note de Nueva York.
El productor Larry Klein, también presente en los últimos trabajos de Joni Mitchell, es el responsable del nuevo giro en la carrera de la cantante. En cuanto al marketing, es un trabajo perfecto: en un momento en que se venden muy bien los sonidos más comerciales del pasado, partiendo de una apariencia atractiva, se recrea una y otra vez el fantasma de Billie Holiday y se alimenta una leyenda de chica mala, llegando incluso a crear un halo de misterio en torno a ella, ya que se dice que, tras desaparecer durante su campaña de marketing en Europa, la discográfica tuvo que contratar a un detective privado para localizarla en su casa de Nueva York, a donde había vuelto sin previo aviso, quizá saturada por la estrategia de su discográfica. Sin embargo, a pesar de su originalidad, este esquema comercial no es nuevo, ya que se había aplicado con éxito antes en varias ocasiones, como en el caso de la gran vocalista Cassandra Wilson, sin que desmereciera en absoluto el indiscutible valor de su trabajo.
Dejando aparte los aspectos comerciales, es justo que decir que Madeleine Peyroux brilla por sí sola en el espectro musical, interpretando canciones intensas con una calidad indiscutible.
En “Careless love”, los temas más dispares aparecen unificados bajo arreglos basados en ritmos sincopados y giros de fuerte acento europeo, enraizando tanto en los sonidos del sur profundo de los Estados Unidos como en el esplendor del jazz francés de entreguerras. En algunas ocasiones, los temas recuerdan a Django Reinhardt, y en otras a los inicios del cabaret o al sonido de Fairground Attraction.
En general, la combinación de los arreglos y la voz cálida de Madeleine restan buena parte del dramatismo que algunos temas tuvieron en su día, aunque sin pérdida de su carácter fundamental, como es el caso del tema que abre el disco, "Dance me to the end of love", una composición de Leonard Cohen que aparece en su disco de 1985 “Various Positions”, en la que destaca el bajo de David Piltch, y también del tema de Bob Dylan “You`re gonna make me lonesome when you go".
Lo mismo ocurre con “Careless love”, un conocido blues de W.C. Handy, y "Don`t cry baby”, que fueron popularizados por Bessie Smith en los años 30 y que cobran aquí un nuevo aire con los originales arreglos de piano y órgano, ejecutados con soltura por Larry Goldings.
Sin embargo, en “No more” y “I`ll Look Around”, dos temas que interpretara Billie Holiday, se ha respetado el tono original en todos los sentidos, lo que permite comparar peligrosamente ambas versiones, con resultados más que satisfactorios. En este tipo de piezas, Madeleine Peyroux demuestra extensamente su talento y su personalidad.
| Posee un estilo vocal muy personal, mezcla entre la cantante bohemia de un café parisino y la de un club de jazz de los 20 o 30. |
El tema principal del disco, “Don`t wait too long”, compuesto por Madeleine Peyroux y Jessie Harris -premiado por su trabajo con Norah Jones-, con letra de Larry Klein, es una bonita melodía en la que la cantante muestra su poder de expresividad. Resulta encantador el modo en que a veces introduce vibratos o silencia la voz con delicadeza en las notas altas, así como sus ocasionales giros de cantante country.
También destaca en el disco "Between the Bars", que en palabras de la propia Madeleine, “es un homenaje a Elliott Smith, a sus destacables canciones y a su trágica vida”, una triste melodía que suena moderna, sin desentonar con el conjunto, cuya letra relata el infierno del alcoholismo.
Otro de los platos fuertes de este disco es "J`ai deux amours", un estándar del cabaret que lanzó a la fama Josephine Baker, al interpretarlo para las tropas aliadas durante la Segunda Guerra Mundial, convirtiéndolo en un símbolo de la alianza entre Francia y Estados Unidos, y que en la versión de Madeleine Peyroux adquiere una mayor entidad y un encanto propio de otra época.
Por último, merece atención "Weary Blues", de Hank Williams, tema ya comentado, que en esta versión renovada sigue siendo lo que fue en origen: un lamento de descendientes de esclavos, interpretado con alma y maestría.
En cuanto a los músicos que acompañan a Peyroux, merecen una mención Dean Parks, por su excelente guitarra, respetuosa con las versiones más audaces; Larry Goldings, que aporta su sabiduría y buen hacer en los teclados; David Piltch en el bajo y la trompeta del virtuoso Lee Thornburg.
CRÉDITOS Madeleine Peyroux - Voz, Guitarra acústica Dean Parks - Guitarras Larry Goldings - Piano, piano Wurlitzer, Estey, Órgano Hammond, Celeste David Piltch - Bajo Jay Bellerose - Percusión Lee Thornburg – Trompeta en "This Is Heaven to Me" y "No More" Scott Amendola - Percusión en "I`ll Look Around"
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Ana Isabel Blázquez Ponce
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| Discográfica: Rounder | | Más información sobre el tema en Madeleine Peyroux |
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